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Los Angeles y San Francisco trataban de hallar soluciones a largo plazo para los campamentos donde se han atrincherado los manifestantes del movimiento Ocupemos Wall Street, con la esperanza de poner fin al drenaje de recursos y a la alteración de nervios entre la policía y políticos.
Las autoridades de ambas ciudad estudian la posibilidad de proporcionar a los manifestantes espacios bajo techo que permitirían al movimiento realizar su trabajo en instalaciones más higiénicas y menos públicas.
Los activistas debaten entre ellos sobre si conservar los sitios ganados o tratar de aprovechar posibles movimientos.
San Francisco está negociando con miembros de Ocupemos San Francisco sobre mudar su campamento del corazón del distrito financiero a una escuela vacía en el distrito Mission, actualmente de moda en la ciudad. Eso permitiría a los manifestantes a tener acceso a excusados y a un salón para sus reuniones diarias, mientras acampan en el estacionamiento de lo que fue una escuela secundaria pequeña.
La medida también podría ayudarlos a deshacerse de drogadictos y borrachos, y de quienes no están comprometidos totalmente con su causa.
En Los Angeles, miembros de Ocupemos dijeron que funcionarios anularon un acuerdo similar por medio del cual la ciudad les hubiera arrendado por un dólar anual un espacio de 930 metros cuadrados (10.000 pies cuadrados) que albergó alguna vez una librería en Los Angeles Mall.
Pero cuando la propuesta se hizo pública en una asamblea general de Ocupemos Los Angeles, ésta fue considerada como una atrocidad por algunos que la vieron como un regalo de recursos públicos por parte de una ciudad que está batallando con problemas financieros, y fue retirada.
Aún estar por verse si la ciudad continúa negociando con el movimiento para una ubicación nueva.
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