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El estilo de vida en nuestros tiempos es una verdadera máquina que nos consume, causando estrés constante en los adultos. Es muy posible que recuerdes con nostalgia tiempos pasados, donde la competitividad y el bullicio urbano eran preocupaciones sólo para países desarrollados. Sin embargo, difícilmente se dimensiona cuál es la verdadera influencia que tiene la forma en que enfrentamos el día a día en nuestros hijos. De acuerdo con un estudio realizado, la sociedad que vive en áreas urbanas más densas, presenta mayores niveles de estrés, y como los niños son parte de esta sociedad, los padres podrían generar un traspaso de esta condición a sus hijos. El exceso de trabajo y las largas jornadas laborales de los padres ocasionan que no cuenten con el suficiente tiempo para compartir con sus hijos. La mayoría de ellos corren todo el día, llegan cansados y esto genera una relación estresante con los niños.
Factores que pueden provocar estrés
La situación de estrés debe ser analizada desde la vida intrauterina, ya que los factores causantes iniciales a los que un niño está sometido se pueden manifestar desde el principio de la gestación y tienen relación con diversas situaciones que la madre puede estar viviendo, por ejemplo, problemas laborales, emocionales, muchos cambios en poco tiempo, duelos, etcétera. En este sentido, es importante entender que el vínculo entre la madre y su hijo se inicia desde el embarazo y determina la forma como el niño vive ciertas experiencias. La madre se convierte en una traductora de las emociones y/o sensaciones que el menor vive, partiendo de la base que el nacimiento en sí mismo es un momento de gran tensión para el bebé, porque se enfrenta a un sinnúmero de estímulos desconocidos para él. La forma como la mujer y su medio ambiente lo contengan determinará en parte la respuesta al estrés que generará el menor.
De acuerdo con el estudio, los factores que pueden causar ansiedad se dividen en distintos rangos:
- Primeramente se deben considerar los referentes al desarrollo del menor y que tienen relación con las distintas etapas de su vida, ya que cada una de ellas implica un gran desafío. Los cambios que conlleva cada una de estas fases pueden generar un grado de estrés en el pequeño, lo que debe ser considerado como normal y necesario para un adecuado desarrollo. Cada etapa evolutiva implica un cambio y la
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